El bonito del norte del Cantábrico es el gran protagonista del verano en la Lonja de Gijón. Cada año, entre junio y octubre, este pez de gran velocidad y musculatura llega a nuestras aguas tras una migración de miles de kilómetros, dando inicio a la costera más esperada del año.
A pesar de su nombre, el bonito del norte vive en las aguas templadas de todos los océanos del mundo. Migra a aguas tropicales para reproducirse y, durante la primavera y el verano, las poblaciones de adultos del Atlántico Norte realizan la puesta de huevos en el Mar de los Sargazos.
Después de 5 o 6 meses, los juveniles atraviesan el océano hasta las Islas Azores, donde pasan su primer invierno. La siguiente primavera, ya con un año de edad, los bonitos se agrupan en bancos con el resto de juveniles y comienzan su migración al Golfo de Vizcaya, su principal zona de alimentación. Es aquí donde comienza la costera del bonito del norte en el Cantábrico.
El bonito puede llegar a vivir hasta 15 años y medir 140 cms. Es un pez de gran agudeza visual y muy veloz siendo capaz de alcanzar los 50 nudos, lo que equivale a 93 km la hora.
El bonito del norte es uno de los pescados azules más valorados de la gastronomía española. Su carne blanca, firme y con alto contenido en grasa en temporada lo hace ideal en marmita, a la plancha o en conserva. Es rico en proteínas de alto valor biológico, ácidos grasos Omega-3, vitaminas B3 y B12, y minerales como el fósforo y el selenio. Un producto de temporada, fresco y de proximidad que conviene aprovechar cuando llega al Cantábrico.