La cabra de mar del Cantábrico es una de las especies de profundidad más singulares que pasan por la Lonja de Gijón. Un pez de aguas frías, con una reproducción fascinante y una carne blanca muy apreciada en la cocina asturiana, aunque todavía poco conocida por el gran público.
Tiene una fertilización interna muy particular: la hembra guarda en su interior reservas de esperma para fecundar los huevos, que se desarrollan embebidos en una matriz gelatinosa. Cuando los embriones ya están formados, se liberan al agua dentro de esa matriz, lo que mejora considerablemente su éxito reproductivo frente a otras especies.
Se distribuye por el Océano Atlántico y el mar Mediterráneo, y es más abundante en aguas templadas, habitando entre 200 y 800 metros de profundidad. En el mar Cantábrico es una especie frecuente en las capturas de la flota de arrastre de la Lonja de Gijón.
Se encuentra distribuida por el Océano Atlántico y el mar Mediterráneo y es mas abundante en aguas templadas, habitando entre 200 y 800 metros de profundidad.
La cabra de mar está migrando hacia aguas más frías, especialmente hacia el norte de Europa. En el mar Cantábrico se ha observado que cada año aparece a mayor profundidad, donde las aguas son más frías. En el Golfo de Vizcaya, al ser las temperaturas más altas, se está notando su disminución progresiva.
Todo apunta al cambio climático como principal causa: el calentamiento del mar está desplazando a esta especie de fondo hacia latitudes más septentrionales.
¡La cabra ya no tira al monte, ahora tira al norte!
Tiene una carne blanca, firme y de sabor suave, muy adecuada para preparaciones al horno, a la plancha o en guisos de pescado. Es un pescado bajo en grasa y con buen aporte de proteínas, ideal para una dieta equilibrada. Cuando aparece en la Lonja de Gijón, es una oportunidad de probar una especie de profundidad poco habitual en los mercados pero muy valorada por los conocedores.