El gallo, una vez terminada la metamorfosis y ya en el fondo del mar, reposa y pasa desapercibido al no pigmentarse la piel sobre el costado ciego. Esto le permite vivir en el fondo manteniendo una visión bifocal.
Hay dos especies, una ojito de cuatro puntos, con el rostro más chato y otra ojito del norte, con el rostro más afilado.
Pueden vivir hasta 15 años y alcanzar los 55 cms.
El gallo del Cantábrico es un pez plano que vive en fondos arenosos y fangosos entre los 100 y los 500 metros de profundidad.
Sus ojos, situados en el lado derecho del cuerpo, le permiten mantener vigilancia mientras permanece inmóvil sobre el fondo esperando a sus presas: pequeños peces, crustáceos y cefalópodos.
En la Lonja de Gijón, el gallo se subasta fresco cada mañana, llegando a la mesa en cuestión de horas desde su captura en el Cantábrico